Tu vuelta, la vuelta. Siempre he brindado por ello, porque se pueda volver, porque haya al menos una vez, aunque sea cada mucho, que podamos volver. Mis brindis y yo, es como cuando uno le pide deseos a la estrellas, se tornan de película, imposibles. Siempre es necesario irse para saber y tener el regusto de la vuelta, yo también me iré, pero no haré lo que tú, me llevaré todo yo conmigo, no dejaré nada por si acaso.
Breve has redactado tu vuelta, supongo que dejas lo más extenso para vivirlo, no quiero perdermelo, así que iré en tu busca. Si no he respondido es por motivos de trabajo por un lado, por otro, me he dado cuenta que ahora es cuando más miedo tengo a hablar de mí, eso será porque dejé de hacerlo hace un año. Pero aquí me tienes saliendo, y que no habrás conseguido de mí.
Siento la necesidad de explicar o explicarte hasta el más mínimo detalle que se me escapa por la cabeza o por el subconsciente, pero entonces quedaría como un loco y no quiero que tengas esa visión de mí. No quiero alargar más mi envío, quiero dejar cosas para vivirlas también como tú. Por cierto me gustó el video, el trazo, siempre el mismo, y quizás sea siempre así y no lo sabemos. Agradezco que te despidieras de los dos, le escribí y nos estamos acercando cada día más.
Un abrazo como nunca antes se haya dado.

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